El derecho a reclamar balanza

 

 

Un sistema ético presupone una reclamabilidad mutua. Pero, ¿en qué se basa?

La voluntad nace desde adentro, así como el impulso a respirar. En el fondo, cada uno es autor de sus propias acciones y palabras.

La exigibilidad y reclamabilidad se fundamentan en la autonomía del individuo. Obrando autónomamente, las acciones y palabras de cada uno son internamente motivadas. Así, la autonomía del individuo conlleva la obligación de responder al reclamo por sus acciones y palabras intencionales. Es decir, a cada uno se le puede exigir rendir cuentas por sus acciones y palabras –a no ser involuntarias (e.g. por coacción o incapacitación...).

Las entidades colectivas también puede planificar, y ejecutar acciones deliberadas e intencionales. Así, en principio, a las entidades colectivas se le puede exigir rendir cuentas por sus acciones y palabras. Cabe recalcar que las entidades colectivas son capaces de hacer más daño que un solo individuo.(1)

Una valoración e internalización de un valor que realmente resulta prosocial, como la honestidad, motiva a esperarla y exigirla: quien se esfuerza por ser constantemente honesto, quiere ser correspondido. Y la expectativa de honestidad le presiona al propio reclamante a practicarla por su cuenta también. Al generalizar las expectativas de honestidad habitual en cada uno, se fomentan la honestidad habitual de todos. Así, la exigibilidad del bien(2) y reclamabilidad por el mal(3) propicia la conducta prosocial y equidad.

 

Un reclamo ejerce una presión social y puede manifestarse en mucha formas –hasta totalmente descontroladas. Pero los reclamos violentos conllevan complicaciones inherentes y consecuencias sociales negativas: rencores, revanchas, etc... En fin, un reclamo violento no hace justicia, sino que baja al nivel de la venganza.

El reclamo se vuelve una herramienta más eficaz para el bien cuando se combina con otros principios éticos objetivamente defendibles. Junto con el principio de «no causar daño al otro», permite enfrentarse directamente con los responsables y cómplices de una acción mala(4) –al mismo tiempo reconociendo el valor intrínseco de cada uno. El reclamo ético frena el abuso y prepotencia, fomentando así la equidad e igualdad. Exige justicia sin hacer otra injusticia. Históricamente, el reclamo masivo no violento ha resultado ser una poderosa herramienta ética para el cambio social.(5)

La exigibilidad y derecho a reclamar son consecuentes de una cultura de libertad. Una cultura de libertad no sólo reconoce la autonomía de cada uno, sino que apunta a la máxima libertad dentro del marco de funcionalidad social. La sensación de libertad e igualdad favorecen la autoexpresión, exigibilidad y derecho a reclamar.

En cambio, una cultura autoritaria apunta a la subordinación irreflexiva, porque el poder de las autoridades se deriva de la subordinación del individuo. En la medida que cada uno subordina su voluntad, renuncia a su poder legítimo de controlar. Efectivamente, la suma total de poder entregado se concentra en cada vez menos manos.

 

La idealización de la subordinación irreflexiva propicia un aire conformista, que desalienta a cada uno a exigir rendir cuentas. Al generalizarse, se manifiesta en una falta de control que abre la puerta al abuso de poder. Peor aún, el conformismo desalienta el reclamo legítimo de los damnificados, canalizando su indignación más bien hacia una esperanza pasiva idealizada.

Para prevenir la concentración y abuso de poder, se debe controlar, exigir y reclamar críticamente –no acatar acríticamente. Una cultura que realmente aviva la sensación de libertad y consciencia social en cada uno, propicia la exigibilidad cívica y derecho a cuestionar y reclamar. De esta forma, una cultura que realmente apunta a la libertad e igualdad propicia la equidad.

Un proceso verdaderamente democrático se basa en la libertad de acción y de pensamiento –y presupone la exigibilidad cívica. Se apoya en la experiencia colectiva e inteligencia crítica. El autogobierno implica que el pueblo controla el gobierno: implica la libertad de auto-expresión, la auto-facultad y auto-apoderamiento popular, el derecho a reclamar, la responsabilidad y la plena participación de la gente común en los procesos de deliberación, argumentación crítica, consenso, justificación transparente y reevaluación de políticas, etc...

borrador al 24 feb. 2011, Carmen Chase

Notas

1 ver “Group Agency: The Possibility, Design, and Status of Corporate Agents”, por Christian List y por Philip Pettit, Oxford University Press, USA (June 15, 2011
2. Por bien, entiéndase “lo socialmente deseable” o “situación socialmente deseable”.
3. Por mal, entiéndase “socialmente indeseable” o “situación socialmente indeseable”.
4. i.e. una acción intencional que resulta en una situación socialmente indeseables.
5. considere la experiencia histórica de los reclamos masivos éticos: derechos civiles, de trabajadores, el movimiento Satyagraha, etc...

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