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Aquellos dioses foráneos son falsos: no se justifican. Pero sé que nuestras sagradas escrituras están en lo correcto.
Por eso, habría que identificar el error de aquella religión foránea. Si no, buscamos otras racionalizaciones justificativas para “lo nuestro”.
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A ver... ¿si las creencias de aquella religión foránea se justifican? Si las nuestras se justifican, entonces se supone que aquellas valen también, no?
Ya entendí. Bueno, creo en todos los dioses. ¿Está bien?
| NOTA: culto y testimonios ficticios, exclusivamente para fines ilustrativos. |
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Por inspiradores que sean aquellos dioses foráneos, las creencias que existan físicamente son fruto de procesos y criterios poco fiables para la veracidad. Los mismos procesos y criterios flojos pueden justificar y avalar prácticamente cualquier cosa.
Si ser consecuente es importante, entonces los criterios utilizados deben aplicarse a cada proposición relevantemente idéntica. Si no se justifica la creencia en la existencia física de aquellos dioses foráneos, entonces tampoco se justifica la creencia en la existencia física de los dioses locales. No se justifica creer que exista ninguno. |
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