La afirmación no declarada tiene la ventaja de que virtualmente cualquier prueba aducida podría ser interpretada como congruente con la afirmación, y por esta razón es especialmente popular entre los seguidores de lo paranormal que afirman tener poderes de precognición. Jeane Dixon, por ejemplo, predijo que 1987 sería un año “lleno de cambios” para Caroline Kennedy. Dixon también predijo que Jack Kemp “se enfrentaría a grandes desacuerdos con el resto de su grupo” en 1987 y que el terror mundial a las drogas “sería desatado por los zares de los narcóticos” en el mismo año. Posteriormente reveló a Dan Rather que “podría [o no] ser hospitalizado” en 1988, y que el “mayor problema” de Whitney Houston en 1986 sería “equilibrar su vida personal y su carrera”. Las afirmaciones no declaradas se reducen a una afirmación que puede traducirse como “Qué será, será”.

La segunda variedad de afirmaciones no falsables, que es incluso más popular entre los seguidores de lo paranormal, implica el uso de múltiples salidas, que es, una interminable lista de excusas que intenta explicar la evidencia que se vería falsada por la afirmación. Los creacionistas, por ejemplo, afirman que el universo no tiene más de 10 000 años de antigüedad. Lo hacen a pesar del hecho de que podemos observar la luz de estrellas que están a miles de millones de años luz de la Tierra, lo que significa que la luz debe haber abandonado esas estrellas hace miles de millones de años, y lo cual demuestra que el universo debe tener miles de millones de años de antigüedad. ¿Cómo contestan entonces los creacionistas a esta falsación de su afirmación? Sugiriendo que Dios debe haber creado la luz ya en camino desde esas estrellas lejanas en el momento de la creación hace 10 000 años. Ninguna prueba concebible podría descartar esa afirmación.

 

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Ejemplos adicionales de múltiples salidas abundan en el dominio de lo paranormal. Los seguidores de los OVNI, cuando se enfrentan a la carencia de pruebas físicas o fotográficas fiables donde descansar sus afirmaciones, apuntan a una “conspiración gubernamental” secreta que se supone que evita la publicación de las pruebas que podrían apoyar sus casos. Los curanderos psíquicos dicen que pueden curar si tienes suficiente fe en sus poderes psíquicos. Los psicokinéticos dicen que pueden doblar cucharas con la mente si no están expuestos a vibraciones negativas de un observador escéptico. Los lectores de tarot pueden predecir tu destino si tú eres sincero en el deseo de conocimiento. Las múltiples salidas significan, en efecto, “Cara, yo gano, cruz, tú pierdes”.

Lógica

Cualquier argumento ofrecido como prueba en apoyo de alguna afirmación debe tener sentido.

Un argumento se dice que es “válido” si su conclusión se desprende de forma inevitable de sus premisas; si “tiene sentido” si es válido y si todas las premisas son ciertas. Las reglas de la lógica, por tanto, gobiernan la validez de la inferencia. Aunque los filósofos han codificado y nombrado distintas formas de argumentos válidos, no es necesario asistir a un curso de lógica formal para aplicar las reglas de la inferencia de forma consistente y correcta. Un argumento inválido puede reconocerse por el simple método del contraejemplo: Si puedes imaginar un único ejemplo en el que la conclusión no se siga necesariamente de las premisas, incluso cuando las respuestas son ciertas, entonces el argumento no es válido. Considera el siguiente silogismo, por ejemplo: Todos los perros tienen pulgas; Xavier tiene pulgas; por tanto Xavier es un perro. Este argumento es inválido debido a que un único gato con pulgas llamado Xavier proporcionaría un contraejemplo efectivo. Si un argumento es inválido, entonces, por definición, es poco sólido.

No todos los argumentos válidos son sólidos, no obstante. Veamos este ejemplo: Todos los perros tienen pulgas; Xavier es un perro; por tanto Xavier tiene pulgas. Tal argumento no se sostiene, incluso aunque es válido, debido a que la primera premisa es falsa: No todos los perros tienen pulgas.

Determinar si un argumento es sólido frecuentemente es problemático; saber si una premisa dada es cierta o falsa a menudo requiere un conocimiento adicional sobre la afirmación que puede requerir una investigación empírica. Si el argumento pasa estas dos pruebas, sin embargo – si es tanto válido como sólido – entonces la conclusión puede ser abrazada con certeza.

La regla de la lógica a menudo es quebrantada por los pseudocientíficos. Erich von Däniken, que él sólo popularizó la mitología de los astronautas antiguos en la década de 1970, escribió muchos libros en los que ofrecía muchos argumentos inválidos y poco sólidos con asombrosa regularidad (ver Omohundro 1976). En Chariots of the Gods? no estaba exento de hacer argumentos que fuesen tanto lógica como factualmente imprecisos — en otras palabras, argumentos que eran doblemente poco sólidos. Por ejemplo, von Däniken argumenta que el mapa del mundo hecho en el siglo XVI por el almirante turco Piri Re’is es tan “increíblemente preciso” que sólo podría haberse realizado a partir de imágenes por satélite. No sólo el argumento no es válido (un número de distintas técnicas distintas a la fotografía por satélite podrían dar como resultado un mapa “increíblemente preciso”), sino que la premisa es simplemente incorrecta – el mapa de Piri Re’is, de hecho, contiene muchas imprecisiones de bulto (ver Story 1981).

 

 

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