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Comprensiblemente, ante la noción intuitiva de totalidad ordenada, el individuo se siente una parte subordinada e insignificante.(1) Asimismo, ante el concepto religioso de dios omnipotente, el fiel honesto se siente relativamente impotente.
La sugestión implícita de insignificancia e impotencia ante lo que se supone superior e incontrolable, característico de la cultura religiosa, infunde la noción de control externo al individuo. Así, se supone a la deriva de las circunstancias.
Se declara que Dios es infinitamente superior. Se proyecta un aire de certeza. Se sugiere que uno mismo no es digno de cuestionar las escrituras milenarias, supuestamente proveniente de algo infinitamente superior. En base a suposiciones ingenuas de superioridad, el seguidor honesto puede hasta inferir que se le debe una reverencia especial.
Dando por cierta la falta de timón propio, el seguidor honesto se inclina a apoyarse en lo que supone superior– como forma de lidiar con lo que supone incontrolable.(2) Espera encontrar en ello su alivio, su amparo, su camino, su fuerza. Y la inseguridad personal lo inclina aún más a apoyarse.(3)
Ya firmemente arraigada la sugestión de impotencia, el fiel seguidor supone que para solucionar los problemas, habría que esperar que algo desde afuera lo alivie y lo ayude.(4) Asimismo, supone que otro debe determinar los objetivos, propósitos y sentido a su vida. ¿Si todos internalizan esta visión, beneficia a la sociedad? |
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El poder –y relativo privilegio– de los líderes se deriva de la subordinación de sus fieles seguidores. Por este motivo, la propia cultura religiosa apunta a sembrar las semillas de la impotencia para hacer sentirse una necesidad de apoyarse en algo que los propios líderes presentan como superior.
Se cosecha la siembra de la impotencia ofreciendo satisfacer la ya sentida necesidad de un apoyo con una forma de vida externamente dirigida, conforme a los intereses de las autoridades religiosas. Se idealiza la aceptación irreflexiva.(5) Se plantea que la dirección externa, bajo el supuesto mando de Dios, será recompensada en un supuesto más allá perfecto. De esta forma el culto o secta se perpetúa con nuevos seguidores.
La docilidad conformista, fomentada por la cultura religiosa, resulta insidiosa. Por considerarse a merced de factores externos, el fiel seguidor tiende a pasar por alto sus propios recursos, como la iniciativa independiente y el esfuerzo activo.(6) Así se desaprovechan las oportunidades de desarrollar su capacidad solucionadora, que otrora le facilitara enfrentar mejor los desafíos por venir.
Como consecuencia, el fiel seguidor tiende a lograr menos –y a sentir menos dignidad. Por otra parte, cuanto mayor el control externo y absolución, más le eximen de la responsabilidad personal de sus acciones.
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El fomento de la dirección externa y el aire conformista desfavorece la iniciativa independiente, originalidad y libertad de expresión. Como consecuencia, no brinda un clima generalmente propicio para la creatividad.(7) La prevalencia de dichas actitudes alienta la dependencia –y coincide con sociedades generalmente menos productivas(8), y menos innovadoras. En fin, la cultura religiosa tiende a ahogar la iniciativa independiente.
Los logros importantes nacen de la iniciativa independiente y del esfuerzo activo. Por eso, mejor fomentar la sensación de libertad e igualdad que hacer sentir la necesidad de apoyarse. Para los individuos capaces de autodirección consciente, pero sin ánimo de dar el primer paso, pueden apoyarse en algo real: en el apoyo mutuo entre amigos, en la experiencia histórica, en el conocimiento científico...
borrador al 1 ene. 2012.Para revisión crítica. Carmen Chase
referencias
1. “Positive Atheism”, Gora (Bhavana Printers 1972, India), pág 33.
2. Estar sujeto a la incertidumbre y la aleatoriedad es un estado inquietante. Por eso, resultan más cómodos el orden y estructura que el desorden e caos. Véase “SuperSense: Why We Believe in the Unbelievable”, Bruce M. Hood, (HarperOne abr. 2009)
3. “Is Personal Insecurity a Cause of Cross-National Differences in the Intensity of Religious Belief?”, Tomas James Rees, Journal of Religion and Society Vol. 11 2009. Por otra parte, Gregory Paul en su metaanálisis "The Chronic Dependence of Popular Religiosity upon Dysfunctional Psychosociological Conditions”, publicado en Evolutionary Psychology, 2009. 7(3): 398-441 concluye que cuanto más disfuncional la sociedad, más se inclina a acudir a la religiosidad popular.
4. Para una tratado clínico del locus de control externo de la cultura religiosa, vésae: “The Case against Religion: A Psychotherapist's View”, Albert Ellis, Ph.D. (American Atheist Press, 1980) pág. 14. El Doctor Ellis fue un psicólogo de gran renombre, y autor prolífico.
5. Incluso la subordinación al pensamiento de los líderes puede ser una condición necesaria para pertenecer. al grupo.
6. Locus de control externo. Vease “Generalized expectancies of internal versus external control of reinforcements”, Rotter, J.B. (1966), Psychological Monographs 80 (whole no. 609).
7. Creativity, Runco, Annual Review of Psychology, 2004, p. 662.
8. Vease “Autoritarismo y la improductividad...”, García Hamilton, Editorial Sudamericana.
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