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Las elecciones personales se evidencian en la vida cotidiana. Caso contrario, no se podrían hacer planes, ni existiría la intención, ni la iniciativa independiente –ni tampoco sería posible la moralidad.(1)
El argumento de la predestinación es autocontradictorio: el acto de negar la autonomía del individuo delata una elección. Y poder eligir presupone la voluntad y autonomía del individuo.
Las creencias –fundamentadas o no– pueden afectar la voluntad y repercutir en los esfuerzos del individuo. Entonces, ¿Por qué motivo creer en un destino irremediable?
· La previsibilidad: La rutina da la sensación de previsibilidad. Resulta cómodo imaginar lo mismo todos los días. Se inclina más hacia la previsibilidad y orden porque cuesta más lidiar con la incerteza del caos y de la aleatoriedad. Por esta consideración, la creencia en la predestinación puede resultar tranquilizadora.
· El concepto unilineal del tiempo: Intuitivamente, el pasado sucedió de una sola forma, porque ya tuvo lugar. Así, se puede apreciar una linealidad en los sucesos pasados, porque el pasado ya tuvo lugar sucediéndo de una sola forma. Partiendo de la linealidad del pasado, se puede intuir que el futuro solo puede ocurrir de cierta forma, como en una cadena de sucesos inmutables. De esta forma, el tiempo puede considerarse como un solo hilo –una suposición intuitiva respaldada por relojería y ciencia ficción. Así, se puede imaginar el futuro predeterminado e imparable, como una enorme cadena de dominós.
El tiempo es más bien el modo de sucederse los sucesos que ocurren en las cosas concretas(Leibniz). Se vive en un presente cambiante que presenta cierta libertad de elección en situaciones concretas que permite influir en ellas.
· Plan divino: La propia forma en que el cerebro funciona le permite detectar patrones automáticamente para entender y lidiar con el mundo. Asimismo, puede detectar causas y atribuir intenciones. Como consecuencia, puede intuir dimensiones ocultas de la realidad: desde las intenciones de las personas hasta propósitos ocultos en la naturaleza.
Dando por cierta una intencionalidad en la naturaleza, se deduce, comprensiblemente, que debe haber una mano oculta detrás de ello: alguna inteligencia, voluntad o fuerza misteriosa que ordena y guía las cosas. La suposición intuitiva de plan divino le puede dar significado al fiel honesto porque acostumbra que otro lo dirige con propósitos ajenos. Además, un plan divino resulta más tranquilizador que la ansiedad causada por la aleatoriedad y caos.
Sin embargo, lo que se observa en la naturaleza es exactamente lo que se esperaría observar si no existiera ningún plan premeditado o propósito preexistente. Aunque parezca intuitivamente plausible, la suposición intuitiva de plan divino resulta desacertada.(2)
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· El orden “natural”: En diversas culturas, las relaciones socioeconómicas vigentes se justificaban como “naturales”. Por ejemplo, los amos justificaban la esclavitud como el orden “natural”, conforme con sus intereses. Como racionalización justificativa, se planteaba que era el destino natural de algunos ser esclavos, y de otros ser amos. Otro ejemplo: hace siglos, sería el destino del hijo seguir el oficio de su padre, seguir el orden “natural”. Pero las relaciones socioeconómicas y formas de vida son culturales, y la cultura humana se modifica acorde las necesidades de la humanidad: es un invento humano –no predestinación.
· El facilismo: Resulta más fácil dejarse guiar, fiarse a ciegas, esperar que otro decida prudentemente y haga bien por uno. Además, el individuo se libera de la responsabilidad personal cuando otro se hace cargo.
· El determinismo causal: Uno naturalmente acostumbra detectar y ver relaciones causales en todas partes; por eso se intuye que todo efecto tiene causa. De hecho, el determinismo causal dominó las ciencias hasta el surgimiento de la mecánica cuántica, que surgiere que las leyes más fundamentales que gobiernan el universo son probabilísticas(3). La aplicación actual del determinismo causal es limitada. Conviene tomar las relaciones causales en términos probabilísticos, no certezas determinantes.
La toma de decisiones personales o colectivas en un contexto concreto es compatible con un determinismo causal realista.(4) Por la deliberación consciente, se ensayan mentalmente las posibles acciones concretas y las consecuencias razonablemente anticipadas. Así, posibilita examinar los impulsos antes de llevarlos a cabo. La volición deliberada permite la acción inteligente. Al mismo tiempo, tal volición se condiciona por factores físicamente constituidos.(5)
· Ideología autoritaria: El poder de las autoridades se deriva de la subordinación de los individuos. Algunas variantes de cultura autoritaria idealizan, justifican y fomentan la subordinación irreflexiva a un supuesto destino irremediable, conforme con los intereses de las autoridades. En la medida que cada uno subordina su voluntad, renuncia a su poder legítimo de controlar. Efectivamente, la suma total de poder entregado se concentra en cada vez menos manos.
La aceptación irreflexiva de destino irremediable puede resultar perjudicial, porque terminan socavando la iniciativa independiente y esfuerzo activo. Resignados a lo que suponen ser su destino, los creyentes en él tienden lograr menos. Total, si se da por sentado que el futuro ya está predeterminado por factores externos, no hay mucho que hacer.
Ante el desafío de situaciones problemáticas, urgen soluciones creativas y prácticas. Los logros importantes nacen del esfuerzo activo e iniciativa independiente. La brillantez humana radica en su capacidad de lograr soluciones prácticas y creativas.
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La voluntad humana puede superar la adversidad. El individuo no siempre logrará lo que aspire: lo acompañan sus prójimos, sucesos y cosas que a su vez le pueden resultar favorables, adversas o indiferentes; sin embargo, de todas las fuerzas en juego, su esfuerzo activo es enteramente suyo y el factor más influyente en el rumbo de su vida. Con la fuerza de su voluntad, puede dirigir y ajustar las otras fuerzas para su propósito. El resultado final de sus acciones coincide con sus deseos en la medida que su empeño es firme y fuerte en comparación con las otras fuerzas. El esfuerzo activo y libre iniciativa frustran la previsibilidad.
El futuro depende de la voluntad y perseverancia humana.
Carmen Chase, borrador al 31 dic. 2010
1. “Positive Atheism”, capítulo 2, Gora, India 1972
2. “God – the Failed Hypothesis: How Science Shows that God Does Not Exist”, Victor J. Stenger, (prometheus books 2007)
3. “Processes and Causality” by John F. Sowa, retrieved Dec. 5, 2006. http://www.jfsowa.com/ Tambien Relación de indeterminación de Heisenberg.
4. En círculos filosóficos, la posición compatibilista gana terreno. Daniel Dennett, filósofo estadounidense y exponente del compatibilismo, defiende una especie de libre voluntad –compatible con una postura fisicalista. Ver “Compatibilism”, por Michael McKenna, en Stanford Encylopedia of Philosophy.
5. cabe diferenciar entre la libre voluntad y un libre albedrío sobre-idealizado y acausal: aislado e independiente de la causalidad, (aislado de la cadena de acciones-consecuencias). La noción intuitiva de un libre albedrío separado de la causalidad es una tontería que refleja una cosmovisión dualista anticuada.
“La humanidad, en la medida que no es sujeta a las fuerzas naturales, es libre para elaborar su propio destino. La responsabilidad es suya, y también la oportunidad.”
Bertrand Russell, "Is There a God?" (¿Existe un dios?) comisionado por, pero jamás publicado en, Illustrated Magazine (1952: repr. The Collected Papers of Bertrand Russell, Volume 11: Last Philosophical Testament, 1943-68, ed. John G Slater and Peter Köllner (London: Routledge, 1997), pp. 543-48, quoted from S T Joshi, Atheism: A Reader. Traducción provisoria:C.C. |
“El ateísmo libera la mente de las ilusiones de control por destino divino, por determinismo causal o por circunstancias materiales.”
Gora, 25 sep 1971, The Need of Atheism (la Necesidad del Ateísmo), Capítulo 7. Traducción provisoria: C.C. |
“El ateísmo tiene implicaciones de gran alcance para la condición humana. En la ausencia de la creencia en Dios, los objetivos éticos deben determinarse por propósitos e inquietudes seculares, los seres humanos deben asumir la plena responsabilidad por su destino, y la muerte marca el final de la existencia de una persona.”
Michael Martin, Entrada en la Enciclopedia Encarta 1998., accedido 2009. Cita original “Atheism has wide-ranging implications for the human condition. In the absence of belief in god, ethical goals must be determined by secular (nonreligious) aims and concerns, human beings must take full responsibility for their destiny, and death marks the end of a person's existence.” Traducción provisoria por C.C. |
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