| |
Ante una afirmación, ¿qué actitud se asume? ¿Qué derechos y obligaciones corresponden, y a quién?
Como norma práctica, la carga de prueba recae sobre quien afirma, porque es, en principio, autor de sus acciones y palabras. Si su proposición resultara falsa, podría tener graves consecuencias. Por eso, su libertad de expresión conlleva la obligación de estar dispuesto a demostrar la veracidad de su proposición –o al menos razones sólidas que apoyen su probabilidad.
Cuanto más insólita la afirmación, mas pesada la carga de prueba.(1) Las afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria.(2)
La proposición de que Dios(3) exista es extraordinaria, porque implica la fisicalidad de una entidad teórica, intencional y oculta. Si a este modelo conceptual se le atribuye la omnisciencia –sin una base física en la cual realizarla– se vuelve una proposición súper extraordinaria. Como tal, la carga de prueba es correspondientemente alta. En cambio, la proposición de que Dios sólo es una idea resulta bastante mas ordinaria. |
|
Ilustración de Dios. Para una foto de Dios, clic acá.
El oyente tiene el derecho de cuestionar libremente cualquier afirmación –y de exigirle a su proponente rendir cuentas por sus palabras. De acuerdo con la carga de prueba, cabe el desafío: “¡Muéstreme!”. El proponente que responde positivamente al desafío del oyente, cumple con su obligación, ganando así credibilidad.
Si se invirtiera la carga de prueba, el proponente se libera de su responsabilidad. Efectivamente, los oyentes tendrían que responder por las palabras del proponente –cada uno redundantemente por su cuenta. Cuánto más extraordinarias e increíbles las afirmaciones del proponente, más costoso para los oyentes. |
|
Por omisión, la posición del oyente crítico es una suspensión de juicio. La prudencia le exige examinar la proposición antes de comprometerse: los hechos relevantes, la fiabilidad de los procesos y criterios utilizados, la claridad del razonamiento, las consecuencias razonablemente esperadas, la evidencia relevante en apoyo/en contra, las suposiciones subyacentes, los motivos del proponente, etc...
Si al proponente de la existencia física de Dios le importa ser objetivo y consecuente, entonces debe examinar su proposición con el mismo rigor aplicado a otras proposiciones extraordinarias de interés. En fin, si una posición resulta insostenible o infundada, mejor abandonarla antes que ser incongruente.
borrador al 29 ene. 2011, Carmen Chase
1. Lo normal se presume, lo anormal se prueba. Ver onus proband.
2. Carl Sagan, astrónomo estadounidense hizo famosa esta frase: “Extraordinary claims require extraordinary evidence.” (Las afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria.). Las afirmaciones ordinarias resultan más verosímiles porque concuerdan con el grueso del conocimiento fiable de trasfondo. En cambio, las afirmaciones extraordinarias no están acorde con el grueso del conocimiento fiable de trasfondo, sobretodo con las cosas relacionadas, por lo que se les exige mayor rendición de cuentas.
3. El modelo conceptual, conforme con los atributos declarados en las “sagradas” escrituras. Dicho modelo de Dios no debe confundirse con un estado mental (por ej. la tranquilidad), ni tampoco con una personificación de la naturaleza ni del universo.
<--- volver al inicio |
|